Los olores en las clases de baile salsa

La higiene personal es indispensable en el baile en pareja.
Se baila muy, muy cerca de la pareja.

Los anuncios de desodorantes llevan muchísima razón. La prueba la tenemos en las clases de baile tanto nuestras como las impartidas en cualquier otro sitio, ya que cada cierto tiempo aparece alguien con ese mismo problema del olor corporal, no siendo éste exclusivamente masculino, pues también hay mujeres que “cantan” un poco.

Y no, no es que seamos tiquismiquis (o como se escriba) con el tema de los malos olores corporales. Los más recurrentes son:

  • El tabaco. Los pobres enfermos de tabaquismo no se dan cuenta de lo mal que huelen. Luego se quejan de ser discriminados por su vicio, pero es que huelen fatal por mucho que se duchen, se laven el pelo, empleen enjuagues bucales o vistan con ropa recién lavada y perfumada.
  • La halitosis. Curiosamente los chicles sabor melón, suelen disimularla al menos un par de horas. Ideales. Los recomiendo.
  • El sudor. Sobre todo el sudor que se asienta en el cuerpo como si llevara toda la vida con nosotros. A él voy a referirme a continuación.

A todos nos puede pasar, que por distintos motivos tipo trabajo o hacer un imprevisto ejercicio físico, hayamos sudado y ese sudor nos acompañe a cualquier sitio donde vayamos.

Hubo una época en la que yo iba a bailar salsa justo al salir del trabajo y no me daba tiempo a pasar por casa para ducharme, así que lo hice fue llevar en el maletero del coche una muda completa de ropa, incluyendo boxer, camiseta, pantalones, calcetines e incluso zapatos, más servilletas húmedas, desodorante, colonia e incluso jabón y maquinilla de afeitar. Cierto que para algunas cosas como los olores, soy un poco paranoico.

Ahora estoy al otro lado, y en clase recomiendo a todo el mundo que verifique por si mismo su propio olor, sobre todo los tres más arriba citados, a tabaco, a sudor y la halitosis. Normalmente suele bastar con una breve charla al inicio de cada estación, aunque en ocasiones he de mantener una charla privada con algunas personas que por lo visto, no lo captan. Suelen molestarse conmigo, y aunque es algo que entiendo, me pongo en la otra parte, y si algún día yo oliera mal, me gustaría que alguien tuviera el detalle de advertirmelo.

Yo al menos, lo agradecería.

Pero bueno, éste es uno de los inconvenientes que tiene el vivir el baile como yo hago.

Siempre habrá alguien que me diga el típico y no por ello menos manido: ¡pues haber estudiao!

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